martes , 28 mayo 2024

Barcos circulares: una rareza en el mundo de la construcción naval

Existe una única embarcación de este tipo en actividad. Puede ser operado por una sola persona y es operado bajo un mando similar al de un joystick.

Por Juan Oliveira
Ingeniero Técnico Naval

¿Sabías que existen los barcos circulares? Si la respuesta es no, no te preocupes, son una rareza en el mundo de la construcción naval. El único barco circular en activo es el remolcador japonés Umemaru, construido por el astillero Hongawara Shipbuilding en 2016 para la Mukaishima Dock. El barco fue concebido como la respuesta a la falta de personal cualificado en el manejo de remolcadores, ya que permite ser operado por tan solo una persona, que mediante un mando similar al joystick de un videojuego maneja el propulsor colocado bajo su casco que permite al barco desplazarse en cualquier dirección. Además, los cabos de remolque han sido sustituidos por una especie de ventosas con las que “se pega” al barco a remolcar.

Aunque es el único en operación, el Umemaru no es el primer buque circular de la historia. Realmente, tenemos que retroceder 150 años atrás y trasladarnos a la Rusia de los zares para encontrarlo. En esa época los buques blindados (ironclads en inglés) eran la tecnología punta en el naval militar. Su valía dependía fundamentalmente de dos cosas: la fortaleza de su blindaje y la potencia de los cañones que pudieran equipar. Ambos aspectos influían de manera muy importante en el peso del buque.

El ingeniero naval escocés John Elder defendía que ampliar al máximo la manga (la anchura) del barco permitiría reducir el blindaje (al exponer menos superficie plana al ataque del enemigo) a la par que esto aumentaría el desplazamiento del barco permitiendo la carga de cañones más grandes. Esta idea llevada al extremo implicaba construir un barco totalmente redondo, ya que el círculo es la forma que engloba un área mayor (mayor flotación) dentro de un perímetro más pequeño (menos blindaje). Y esto es lo que hizo el vice almirante Andrei Popov. Sus dos “popovkas”, el Novgorod y el Kiev, puestos en servicio en 1873 fueron los dos primeros barcos redondos de la historia.

Popov aún tuvo tiempo de probar una vez más con este tipo de buques, aunque sería la última. En 1879 tuvo la oportunidad de dirigir la construcción del nuevo yate del zar, el Livadia. En esta ocasión, su diseño no fue tan radical y pasó del círculo al óvalo. Pero su experimento fue un desastre. El fondo plano del Livadia era tan frágil en mala mar que se rompió en su viaje inaugural y tuvo que ser desviado a Ferrol (Galicia, España) para su reparación, que se demoró siete meses. Una vez arreglado, el Livadia dejó la ciudad gallega para dirigirse al mar Negro, en donde solo navegó una vez más antes de ser repudiado por el zar Alejandro III junto con su creador, el vice almirante Popov.

Si quieres saber más sobre la historia de los “popovkas” o el Livadia, puedes visitar esta entrada del blog vadebarcos.net o esta otra. En el blog encontrarás además casi 900 artículos e infografías sobre los barcos y su mundo.

El autor
Juan Oliveira es Ingeniero Técnico Naval con más de 15 años de experiencia en el sector. Desde 2013 edita vadebarcos.net, blog de referencia en temática naval en lengua hispana, labor que compatibiliza con su ocupación de Responsable de Transformación Digital para el Sector Naval en Siemens DISW.

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